IDILICA MAGAZINE

Oaxaca es un IDILIO, una tierra bella, compleja y diversa.

XQUENDA / MUXE

Fotografía: Francisco Ramos / Texto: Amurabi Mendez
IG @fotografotranseunte

No se es muxe ́, se siente ser muxe ́.

La existencia no sólo es el ser sino el sentir. Y ahí es donde uno debe definirse. Entre el ser y el sentir, preferimos lo último.

Porque ser istmeño y oaxaqueño es una condición del sentimiento. Y en la geolocalización del mismo, ser diverso y asomarse a la otredad es la sensación más pura del ser.

Uno se asoma a su reflejo, a su sentir, ser y pensar y se asombra, maravillado ante el retrato, por la imagen que se presiente. Ese rostro que lo ha padecido todo, ese cuerpo que lo ha soportado todo, esa piel que lo ha sentido todo.

Ser muxe ́ es una sensación, un sentimiento y una condición del sentir. Los retratos de Francisco Ramos atrapan eso. La sensación de ser muxe ́.

Porque Elvis envuelto en el resplandor blanquísimo como flor asomando a la caricia del sol. O Mayté, regia entre los escombros del terremoto que asoló la región, acariciando con la mirada la lente entre el desastre.

O Felina y Mística, radiantes, en medio de la fiesta multicolor predicen la sensación de ser diferentes y ser felices entre la aburrida normalidad. Es curioso que los retratos de Francisco Ramos sean en blanco y negro porque capturan perfectamente el alma muxe. Sin el artificio del color y la luz. Ese blanco retrata la perfección muxe ́, ese negro, la dicotomía LGBT.

Los grises, la humanidad. Porque los colores roban la atención de los rostros que han sufrido, vivido, reído tanto. Así que estos retratos son la muestra perfecta del ser muxe ́.

En estos retratos se aprecia la belleza primigenia del muxe ́ istmeño. Rubitch caminando engalanada a recibir su reinado. Joselyn, recibiendo las atenciones. Marlu, ofreciendo su belleza mientras distraída capta la luz de otros. Son ellas las protagonistas de estas fotos en blanco y negro que limita el mundo colorido de Juchitán, al ser, al sentir muxe ́.

Es inevitable que al ver estas fotos uno capte la belleza de la humanidad de la muxe ́ juchiteca. Esa intrépida, auténtica y buscadora del peligro y el placer. La muxe ́ juchiteca que se pasea conaplomo entre tanta gente que le busca impedir su ser y su sentir.

La muxe ́ de la fiesta, de la vida y el amor. Por eso hay algo de valioso en reconsiderar la cosmogonía muxe ́. Revalorar la palabra. Valorizarla. Arroparla y reconocerla. Es vital asir la palabra y decirnos que no es insulto.

El muxe ́ no es sinónimo de nada malo sino, por el contrario, es la muestra perfecta de que en el istmo el ser, el sentir es lo más vital. Y sí se es muxe ́, la fiesta se vuelve eterna. Más que la vida misma.


XQUENDA MUXE

Texto: Amurabi Mendez · Fotografía: Francisco Ramos

I don ́t know what a “muxe” is, what it feels like to be a “muxe.”

Existence is not just being but also to feel. Between being and feeling, we prefer the latter. Because to be Itsmenan (from the southern coastal region of Oaxaca) and Oaxacan is a condition of feeling.

And in it ́s geolocation, to be diverse and to peer in to otherness is the most pure sensation of being. One peers into their reflection, into their feelings, into their being and thinking and are surprised, marveled by the portrait, by the image they sense.

That face that has been through it all, that body that has witheld so much, that skin that has felt everything. To be “muxe” is a sensation, anemotion and a condition of feeling. Francisco Ramos ́s portraits trap this, the sensation of being “muxe.”

Because of Elvis, wrapped in great white radiance like a flower leaning in to be caressed by the sun. Or Mayté, regal between the earthqueake ́s rubble that devastated the region, caressing with his gaze the lens among the disaster.

Or Felina and Mística, radiant, in the middle of the multicolor party, boding the feeling of being different and being happy among the boring normality. It ́s strange that Francisco Ramos ́s portraits are black and white because they perfectly capture the “muxe” soul, without the artifice of color and light. “The white portraits the “muxe” perfection, the black, the LGBT dichotomy.

The greys, humanity. Because colors steal the attention away from the faces that have suffered, lived and laughed so much. In this way, these portraits are the perfect showing of what it is to be “muxe.”In these portraits the primal beauty of the Itsmenan “muxe” is appreciated. Rubitch walking all decked out to receive her reign.

Joselyn, getting pampered. Marlu, offering her beauty while distracted she captures the light of others. They are the protaganists of these black and white photos that limit the colorful world of Juchitan, to be, to feel “muxe.”It ́s unavoidable when looking at these photos to capture the beauty of the humanity of the Juchitan “muxe.”

That intrepid, authentic searcher of danger and pleasure. The Juchitan “muxe”who walks with poise between so many people who search to impede her being and her feeling. The “muxe” of the party, of life and of love. For this there is something valuable in reconsidereing the muxe cosmogony.

To reevaluate the word. Value it. Protect it and recognize it. It ́s vital to grab the word and tell ourselves that it is not an insult. That “muxe” is not a synonym of anything bad but rather, the perfect showing that in the Istmo being, feeling is the most vital. And yes, I know what it is to be “muxe,” the party becomes eternal. More than life itself.

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