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Disfrutar la lectura nos sostiene

Texto: Fondo Ventura

Foto: Archivo Fondo Ventura y FILO

El confinamiento por la contigencia de salud que acontece en el mundo ha impactado en la normalidad de nuestras actividades y en el cotidiano de cada quien.

Respecto al hábito de la lectura, el contexto supone incrementar las horas dedicadas a esta actividad, en tanto que el tiempo inusual que se pasa en casa plantea la oportunidad de ampliar los momentos de acercamiento a la literatura, concluir lecturas pendientes o empezar a leer uno o varios libros.

Al inicio de la cuarentena en diferentes latitudes, a través de las redes sociales, circularon varias invitaciones para unirse a retos de lectura de un sinfín de temas. Proliferaron las recomendaciones de qué leer aconsejadas por figuras mediáticas, influencers, escritoras (es), periodistas, lectoras (es) asiduas o con gran prestigio.

Muchos han sido los temas recomendados: libros amables para experimentar el aislamiento, los imperdibles en el resguardo, historias fantásticas o no que se han escrito sobre pandemias y tragedias, títulos que reflexionan sobre el confinamiento de personajes en otros momentos de la historia de la humanidad. A la par, se abrieron un sinnúmero de oportunidades gratuitas y sencillas para acceder a muchos títulos de manera electrónica. Varias editoriales, instituciones, bibliotecas, organismos promotores de lectura nos brindaron estas posibilidades, es decir, pareciera que vivimos un momento en donde no hay pretexto o argumento para no leer -para quienes acceden sin contratiempo a la web-.

Este nuevo acomodo muestra a la lectura como un “tener que hacer” en tanto que todo está dispuesto para ello. Sin embargo, el estar en casa no necesariamente implica disposición para leer, y más aún para disfrutar la lectura como una actividad que permite a lectoras (es) y no lectoras (es) adentrarse en una historia o en una realidad que no es la nuestra y gozar de poder hacerlo.

El incremento significativo de recomendaciones, disposición y accesibilidad de los libros podría resultar intimidante u obligatorio si no existen las condiciones para disfrutar de la lectura. En tal caso, puede apartarnos del fin -que acá interesa- de la literatura y del arte en general: el goce, el disfrute de imaginar, ampliar el conocimiento, observar otras realidades y conocer otras historias.

Con seguridad habrá personas a quienes el aislamiento les signifique mayor tiempo para leer y disfruten en casa de esta actividad, les genere un respiro o una forma de alejarse de lo que les ocupa. Habrá quienes descubran nuevas dinámicas de lectura, haciéndolo en compañía de la familia o leyendo a sus hijas e hijos, a sus parejas, a sus padres, madres, a sus hermanas y hermanos. Otras (os) lectores probablemente terminen la historia que iniciaron tiempo atrás; algunas (os) iniciarán un libro y lo terminarán, otras (os) más tal vez vayan por fin a esa historia que tenían pendiente y después de esa quieran iniciar otra y se descubrirán lectores voraces.

Sería ideal que todas estas acciones fueran estimuladas por el placer de encontrarte con otras formas de plantear la vida de una otra (o), que te ofrece su mirada a través del trabajo que dejó en las líneas de un libro quien lo imaginó. Dice la escritora y promotora de la lectura Yolanda Reyes, el sueño de la literatura es andar de aquí para allá lanzando botellas, contando historias con la esperanza de que haya alguien que descifre en esos signos las huellas de otros.

La literatura tiene la cualidad de construir puentes que generan comunidad, en primera instancia despierta empatía con la otra (o) cuya historia se describe en el libro, con quien lo escribe, luego con otras personas que lo han leído y con quienes lo compartes. El leer en confinamiento ofrece la posibilidad de reforzar lazos familiares y encontrar nuevas formas de convivencia. Pero en todos los casos, la lectura, en cuarentena o no, debería no ser una obligación, sino un deseo nacido del genuino gusto por leer y convertirse así en una experiencia única e inolvidable, que nos sostenga en tiempos de incertidumbre.

www.fondoventura.org

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