IDILICA MAGAZINE

Oaxaca es un IDILIO, una tierra bella, compleja y diversa.

HERBOLARIA OAXAQUEÑA


Texto: Paula Indavanni Lucero.

Al viajar por el estado de Oaxaca, es fácil hallar en mercados y plazas una increíble selección de hierbas frescas que han sido recolectadas tanto en bosques como selvas o desiertos, junto a arroyos, nacimientos de agua y ríos. Las mujeres que ofrecen estos regalos de la Tierra saben y comparten su gran poder curativo.

Estas sabias mujeres comprenden que, para poder aprovechar todo el poder medicinal de una planta, es importante respetar el entorno donde crece. Al encontrarla, se corta con sumo cuidado para evitar que se seque y que vuelva a crecer más. Esto es importante para conservar su poder curativo. Quizás, ha sido ese eslabón que ha desaparecido en las últimas generaciones, lo que nos ha llevado a perder cierta consciencia de nuestro entorno natural. La herbolaria es una tradición muy antigua, se ha usado por miles de años para curar y prevenir enfermedades no solo en el cuerpo físico: las plantas tienen un alto poder curativo a nivel espiritual y mental. Han sido parte esencial del desarrollo cultural de pueblos ancestrales en todo el mundo.

En México, las civilizaciones mesoamericanas habían designado ya a un grupo selecto de personas que llevarían el estudio de las plantas medicinales. Estudiaban cada aspecto que afectaba el crecimiento de una planta, la humedad de la cual se alimentaba, la altura en la que mejor crecía, cuánta sombra o luz requería, si necesitaba de otras plantas a su alrededor para potenciar su poder. Estudiaban también sus efectos en los seres vivos. Maneras de uso (por infusión, por cataplasma de uso tópico, como una preparación para ser ingerido o inhalado).
Todo este conocimiento no se hallaba en libros. Al llegar la Conquista Española a nuestro continente, códices e ilustraciones fueron destruidos en cantidades inimaginables. Pero para nuestras culturas antiguas era de suma importancia heredar estos conocimientos de sabiduría milenaria, de manera personal. Así, generación tras generación han sido compartidos con respeto y sensibilidad.
Gracias a ello, muchos de esos conocimientos prevalecen hasta nuestros días resistiendo todo tipo de cambios, permaneciendo así las plantas po su poder.

Los herederos de esta tradición son las cultura Zapoteca, Mixe y Mixteca. En su esencia generosa están siempre dispuestos a enseñarnos más, porque la sabiduría nos convoca a seguir juntos, y aunque hayan pasado muchos años, estos conocimientos nos unen. Existen siempre oportunidades para aprender más sobre las plantas curativas al viajar por el estado de Oaxaca. Nos enseñarán que cuando el alma está sufriendo después de largo tiempo, el cuerpo lo manifiesta con malestares, dolores físicos y posterior a ello, enfermedades. Como el Copal, una de las plantas medicinales más usadas en el México Prehispánico. Usado en rituales religiosos y limpias espirituales, la resina de este árbol (que crece en selvas secas y semiáridas de México) contiene estimuladores del sistema nervioso y produce respuestas del sistema límbico, el área donde se procesan las emociones en el cerebro. También tiene propiedades analgésicas, balsámicas y cicatrizantes en la piel.

Existen diferentes tipos de plantas: pueden ser dulces, amargas e insípidas; y eso dice mucho de las frecuencias energéticas en las que pueden trabajar. Por ejemplo:

Las plantas dulces (albahaca, toronjil, hierbabuena, manzanilla y té limón): se usan para equilibrar las emociones que se orientan en la parte superior del cuerpo (son emociones como la tristeza, el enojo, ansiedad en niveles moderados).

Las plantas amargas (diente de león, higuerilla, pirul, ruda, romero y sábila): trabajan en la parte media del cuerpo, con frecuencias energéticas más intensas de compleja tolerancia en el cuerpo humano, al sentir emociones como como la ira, el estrés, la ansiedad y la culpa en niveles abundantes, que son capaces de dañar el tejido por contracturas musculares, por su capacidad de oxidación celular.

Las plantas insípidas,no tienen sabor ni olor, esta característica les da el poder de equilibrar (caléndula, cola de caballo, llantén y malva). Trabajan en las extremidades y en las partes inferiores del cuerpo humano.

Hoy en día podemos cultivar algunas plantas curativas en casa, departamento, en una linda maceta o en nuestro jardín. Podemos usarlas para nosotros o para compartir con nuestros seres queridos, tal como hicieron nuestros abuelos. Al final son regalos de nuestra Tierra, nuestro hogar.


HERBOLARIA OAXAQUEÑA


When traveling through the state of Oaxaca, it is easy to find, in markets and plazas, an incredible selection of fresh herbs that have been taken from forests, jungles or deserts, along streams, water sources and rivers. The women who offer these gifts of the earth know and share its great healing power.

These wise women understand that in order to take advantage of all the medicinal power of a plant, it is important to respect the environment where it grows. When you find it, it is cut with extreme care to prevent it from drying out and also to allow the plant to grow back. All these details are important to preserve its healing power. Perhaps these details have been that link that has disappeared in recent generations, which has led us to lose some awareness of our natural environment.

Herbal medicine, a very old tradition. It has been used for thousands of years to cure and prevent diseases, not only physically, but also plants have a high healing power at a spiritual and mental level. They have been an essential part of the cultural development of ancestral peoples throughout the world.

In Mexico, the Mesoamerican civilizations designated a select group of people who would lead the study of medicinal plants. They studied every aspect that affected the growth of a plant. The moisture it fed on, the altitude at which it grew best, how much shade or light it needed, if it needed other plants around it to enhance its power. They also studied its effects on living beings and the ways it could be used (by infusion, by poultice for topical use, as a preparation to be ingested or inhaled).

This knowledge was not found in books. When the Spanish Conquest arrived on our continent, codices and illustrations were destroyed in unimaginable quantities. But for our ancient cultures, it was very important to inherit this wisdom in a personal way.
Generation after generation, this knowledge has been shared with respect and sensitivity.

Because of this much of this knowledge prevails to this day, and has resisted all kinds of change: the plants and their power remain.

They are the heirs of the Zapotec, Mixe and Mixtec culture, the holders of this tradition. Their generosity means they are always willing to teach us more. Wisdom calls us to continue together, even though many years have passed, and this knowledge unites us. There are always opportunities to learn more about healing plants when traveling through the state of Oaxaca. They will teach us that when the soul is suffering the body manifests it with discomfort, physical pain and later, illnesses.

Copal is one of the most used medicinal plants in Prehispanic Mexico. Used in religious rituals and spiritual cleansing, the resin of this tree (which grows in dry and semi-arid forests of Mexico) contains stimulators for the nervous system, produces responses in the limbic system, and the area where emotions are processed in the brain. It also has analgesic, soothing and healing properties on the skin.

There are different types of plants, they can be sweet, bitter and insipid; and that says a lot about the energy frequencies they can work on. For example: Sweet plants (basil, lemon balm, mint, chamomile and lemon tea) are used to balance the emotions that are oriented in the upper body (emotions such as sadness, anger, anxiety at moderate levels).

The bitter plants (dandelion, castor, pirul, rue, rosemary and aloe vera) work in the middle part of the body. They have more intense energy frequencies, and work on emotions in abundant levels. These emotions are capable of damaging tissue, causing muscle contractures and the reducing capacity of cellular oxidation (emotions such as stress, anxiety and guilt).

The insipid plants have no taste or smell. This feature gives them the power to create balance. (calendula, horsetail, plantain and mallow). They work on the extremities and lower parts of the human body.

Today we can grow some healing plants at home, in our apartment, in a pretty flowerpot or in our garden. We can use them for ourselves or to share with our loved ones, just as our grandparents did. In the end, they are gifts from our Earth: our home.

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