IDILICA MAGAZINE

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DIARIO DE VIAJE. DR LAKRA.

TEXTO: GUILLERMO SANTOS
FOTOGRAFÍA: DALÍ NELIO

Después de haber visitado Diario de Viaje, la exposición del Doktor Lakra en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, volvieron a mi mente ciertas palabras del cineasta alemán Werner Herzog: “La humanidad es como una fina capa de hielo sobre un océano de caos y oscuridad ”. Quizá haya que recordar que esta capa superficial sobre la que deambulamos cotidianamente está siempre a punto de resquebrajarse. Y que, de vez en cuando, llegan a la superficie ciertos elementos que, por su rareza o extravagancia, son difíciles de clasificar; se los encuentra de vez en cuando en lo más recóndito de nuestros recuerdos y, a veces, en plena calle. Algunos artistas son capaces de hacer emerger de ese fondo abismal ciertos materiales, cierta fuerza simbólica. Quizá uno de esos artistas sea Jerónimo López Ramírez, Dr. Lakra (Ciudad de México, 1972).

¿Dónde podríamos ubicar, si acaso hubiese un lugar así, a la memoria de la humanidad? ¿Qué clase de objetos estarían presentes en el museo de la mente y cómo los colocaríamos?

Creo que son preguntas que de forma natural aparecen cuando observamos el trabajo de Doktor Lakra, que en no pocas ocasiones corre paralelo al arte del coleccionismo y arroja dudas acerca de cómo y por qué creamos clasificaciones. En algunas piezas suyas vemos que resultan equivalentes las imágenes del Buda, Darth Vader o los tótems de los indios americanos. Lakra armoniza o encuentra un orden secreto en imágenes que proceden de culturas completamente disímiles, rompiendo así ciertos esquemas culturales. Con sus esculturas, su gráfica, sus intervenciones, transgrede y subvierte diferentes lenguajes. Le interesa tomar de los márgenes, llevar al centro de sus reflexiones elementos del tatuaje, la serigrafía, los juguetes, posters, vinilos… La humanidad y sus imágenes son asombrosamente extrañas, bizarras, anómalas, parece indicarnos Lakra. Quizá en Diario de viaje no hubo necesidad de modificar o de añadir o intervenir, como a veces sucede con algunas piezas suyas, porque la sola reunión de esta colección contiene toda esa sensación de rareza que también su obra provoca.

En las Wunderkammer, o cámaras de curiosidades de los coleccionistas europeos de diferentes siglos, había un espacio dedicado a esos objetos o figuras que rompen con los esquemas y que no podían ser naturalia (en la que se agrupaban las criaturas y objetos naturales) o artificialia (en la que se agrupaban los objetos creados o modificados por la mano humana, como antigüedades, obras de arte), y se les llamaba curiosa, pues eran elementos que no habían seguido el orden natural de las cosas y eran precisamente los más bizarros y únicos. Pienso en que al Doktor Lakra le interesan también estas formas en que aparece algo nuevo y que resultan en cierto modo perturbadoras. Su trabajo también lo constituye una suma infinita de elementos transgresores, que serían el resultado del juego de un demiurgo que modifica la existencia humana, colocando, aquí y allá, ciertos detalles, errores, figuras y formas a capricho.


Tras décadas de reunir toda clase de piezas en mercados de pulgas, anticuarios o en puestos callejeros de diversas partes del mundo, mostró el Doktor Lakra en Diario de viaje una colección de objetos e imágenes que, por su rareza o extravagancia, difícilmente estarían en un museo. Y, sin, embargo, dicen mucho del hombre actual, de nuestros deseos, nuestros nuevos íconos, de la forma en que imaginamos y soñamos. La sociedad también se encuentra en los objetos que se mueven en esos mercados, donde encontramos precisamente aquello que no estábamos buscando. ¿Acaso hay mejor descripción de la memoria humana que ciertas mesas con brazos y cabezas de muñecos, un zapato sin su par, el póster de una película vieja, cartas y fotografías de hace décadas y postales de idiomas incomprensibles? ¿Cómo buscar un cauce para todo lo que la vida humana produce?

Algunos coleccionistas nombran a la búsqueda de objetos en estos mercados como una “arqueología de lo contemporáneo” y quizá parte de la labor del Doktor Lakra podría definirse de este modo. El título de la exposición alude a los cuadernos de ciertos naturalistas que iban reuniendo material de exploraciones por territorios remotos; en esos apuntes y dibujos iban reuniendo flora y fauna aún no vista por ellos. En este Diario de viaje el Doktor Lakra ha ido recopilando material por sus recorridos por los extraños territorios de la mente, que se hayan desperdigados por los lugares más extravagantes, por ciertas calles y mantas y espacios oscuros. Su forma de practicar la arqueología hace emerger las capas de sentido que no se notan cotidianamente y donde bulle ese magma oscuro que forma nuestros sueños y recuerdos y deseos. Es probable que el espectador salga asombrado porque ha encontrado que, en el fondo, la vida humana es una curiosidad extravagante y no hay modo de clasificarla.

Visita Diario de Viaje hasta este 21 de noviembre en el IAGO: Macedonio Alcalá 507, Oaxaca, Centro.
Diariamente de 09.00 a 20.00 hrs.
iago.difusion@gmail.com


DIARIO DE VIAJE. DR LAKRA.

After visiting Diario de Viaje, Doctor Lakra´s show at the Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, certain words from the german filmmaker Werner Herzog come to mind: “Humanity is like a thin sheet of ice over and ocean of chaos and darkness.” Maybe we need to remember that this superficial layer covering our daily wanderings is always on the verge of cracking. And that, every once in a while, certain elements rise to the surface, which because of their uniqueness or extravagance, are difficult to classify. We sometimes find them in the most remote places of our memories and sometimes, in the middle of the street.


Some artists are capable of making certain materials, a certain symbolic force emerge from that abysmal depth. Maybe one of those artists is Jerónimo López Ramírez, Dr. Lakra (Ciudad de México, 1972).

Where could we locate, assuming such a place exists, the memory of humanity? What class of objects would be present in the memory of the mind and where would they be located? I believe these are the questions that naturally occur when we observe Doktor Lakra´s work, which in few occasions runs parallel to collectionist art and casts doubt on how and why we create such classifications. In some of his work we see that the images of Buddha, Darth Vader and the totem poles of the American Indians are equivalent.

Lakra harmonizes and finds a secret order in the images that proceed from completely distinct cultures, breaking in this way certain cultural schemes. With his sculptures, his graphics, his interventions, he transgresses and subverts different languages. He is interested in taking from the margins, bringing to the center of his reflections elements of tattoo art, screen printing, toys, posters, vinyls… humanity and its images are astonishingly strange, bizarre, anomalous, Lakra seems to remind us. Perhaps in Diario de viaje there was no need to modify or add or intervene, as sometimes occurs with his work, because the simple meeting of this collection contains all of the strange sensation that his work also provokes.

In the Wunderkammer, or the curious cameras of European collectionists from different centuries, there was a space dedicated to those objects or figures that break schemes and could not be naturalia (the group where natural creatures and objects were classified) or artificialia (where objects made by human hands, like antiques and art works were grouped,) and they called them curiosa, as they were elements that had not followed the natural order of things and were precisely the most bizarre and unique. I think that Doktor Lakra must also be intrigued by these forms where something new appears and that can be, in a certain way, disturbing. His work is also constituted by an infinite sum of transgressive elements, that could be the result of some demiurge who modifies human existence, placing, here and there, certain details, errors, figures and shapes on a whim.


Over decades of collecting all types of things from flea markets, antique dealers or street fairs from different parts of the world, Doktor Lakra shows in his Diario de viaje a collection of objects and images that, because of their rareness or extravagance, very unlikely would be found in a museum. And, without a doubt, say much about the modern man, our desires, our new icons, the way in which we imagine and dream. Society is also found in the objects that are passed through these markets, where we find precisely that for which we were not looking. Could there be a better description of the human memory than certain tables with human arms and doll heads, a shoe without its pair, an old movie poster, letters and photographs from decades ago and postcards written in incomprehensible languages? How to find a channel for all of what human life produces?

Some collectionists name the search for objects in these markets as “contemporary archeology,” and maybe part of Doctor Lakra´s work could be defined in this way. The exposition´s title alludes to the notebooks of certain naturalists who went along gathering material from explorations through remote territories; in these notes and drawings flora and fauna they had never seen came together. In this Diario de viaje, Doctor Lakra has gone along collecting material from the strange territories of the mind, that have been scattered around the most extravagant places, down certain streets and tarps and dark spaces. His way of practicing archeology makes layers of sense emerge that are not noticed on a daily level and where the dark magma that forms our dreams and memories and desires seethes. It is probable that the spectator will leave astonished because he has found, in the depths, that human life is an extravagant curiosity, and there is no way to classify it.

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