Oaxaca es un IDILIO, una tierra bella, compleja y diversa.

Caminando el Mezcal

La bebida más emblemática del estado, adornada con el suave viento bajo el que se mecen sus flores y las 400 lunas de las que dicen los códices tarda una planta de maguey para alcanzar su madurez y con ella, las mieles necesarias para extraer sus esencias.

Lejos de la civilización, del bullicio de los bares y restaurantes donde, hoy día se consume y degustan los mejores aromas producidos por la tierra, la lluvia y el esmero con que el maestro mezcalero elabora cada una de sus producciones, el mezcal llegó al siglo XXI como uno de nuestros más preciados tesoros.

Graciela Angeles Carreño

En diferentes climas, tanto en matorrales, como selva baja, bosques de encino o bien en los valles agrestes que conforman el estado, la diversidad de agaves pudo desarrollarse así como la cultura de los pueblos productores, cada uno de los cuales, seleccionó, doméstico y trajo a nuestras copas, gotas de armonía con la tierra.


Hoy día, podemos decir que visitar Oaxaca sin conocer su mezcal, es como ir a la Meca sin haber visitado su santuario. Vivir Oaxaca hoy día, implica no sólo gozar de la parte de la gastronomía, sus monumentos históricos, zonas arqueológicas, sus playas o sus bellezas naturales. Hoy día a esta gama ya de por sí amplia y diversa se suma el MEZCAL.

El gusto por el mezcal ha fomentado el estudio y conocimiento sobre la producción de la bebida. Durante el siglo pasado, no existían MEZCALERIAS en la ciudad de Oaxaca, sin embargo, en la última década, su apertura ha ido en aumento, y en mayor o menor medida, estos espacios se han dedicado a difundir el conocimiento de nuestra bebida.

Así mismo, los visitantes más intrépidos recorren largas distancias en caminos de terracería, en medio de la sierra y aun con lo serpenteado del camino, buscan llegar a cada pueblo productor para conocer el proceso, conocer a su maestro mezcalero favorito y, ante todo, buscan conocer los secretos de este arte de hacer mezcal.

Los caminos del mezcal se pueden recorrer a pie, en moto, en coche, en camioneta o en carreta, sin importar el transporte, podemos trazar diferentes rutas para conocer su historia y su cultura, podemos trazar por lo menos 9 rutas en función a su distrito: Tlacolula, Ocotlán, Ejutla, Miahutlan, Sola de Vega, Yautepec, Ixtlán, Nochixtlan y Huajuapan.

Se hace mezcal con los sueños de muchas generaciones que han dedicado su vida entera a transmitir el conocimiento, a seleccionar agaves, cultivarlos y esperar muchos años para poder ver el resultado de su esfuerzo. El mezcal entonces, se convierte en un sabio maestro, que enseña que el tiempo es un lapso pausado y largo de esperanzas y paciencia. En un palenque el tiempo se detiene, se mide no con la manecilla del reloj, sino, con los tiempos del proceso, con el chisporroteo de la leña que se consume mientras el maguey es cocido, o bien, mientras es destilado su jugo fermentado.

Por esta razón, la conciencia de la justicia se hace imprescindible para hacer posible la coexistencia de estos dos mundos, sin que trastoquemos el ritmo del tiempo que se vive en un palenque, nunca menosprecies el valor de un producto hecho por manos ásperas y pigmentadas por el maguey cocido, piensa en toda la labor que habrán de hacer para permitirnos compartir lo que la historia le ha dejado en resguardo, el conocimiento sobre esta planta noble llamada Agave.

Cada día en algún pueblo de Oaxaca, nace un posible mezcalero, un hombre del tiempo. Aquel que será iniciado para entender que no somos más que la esperanza de ser algo, el fruto de la tierra que sólo puede materializarse a través del fuego, el agua y la esperanza.

Graciela Angeles Carreño
Mezcalillera

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