ABANDONAR LA CARNE

Texto: Beatríz Ortiz · Fotografía: Jalil Olmedo

Esos días previos al miércoles de ceniza, las celebraciones empiezan y cierta atmósfera pagana inunda los aires de los pueblos y muchas ciudades del mundo. En esta ocasión te dejamos una selección de clicks llevados a cabo por Jalil Olmedo, con su ya característica lente documental, momentos capturados en San Martín Tilcajete, Ocotlán, Oaxaca, en donde se ha hecho una gran tradición que los chilolos salgan a las calles a ser admirados por locales y por gente de diversas partes del mundo.

Habitantes del pueblo de esconden bajo capas de aceite de ocres y oscuros colores, algunos solo con el rostro pintado, algunos más con máscaras elaboradas especialmente para este día, cencerros y demás atavíos que rememoran la tradición artesanal de este colorido pueblo; esta representación corpórea personifica las tentaciones y el pecado mismo: la cuaresma está por dar inicio y hay que recordar que ellos, así como el libre albedrío, siempre estarán presentes.


La caracterización misma es un ritual: los jóvenes y niños dan vuelco a su imaginación y entre ellos se pintan y atavían, dando como resultado reales obras de arte andantes salidas del inframundo.

Muchos padres aprovechan el momento para azuzar un poco a sus pequeños hijos, contándoles que si no se portan bien, los chilolos irán por ellos, mientras observan desde sus ventanas y escuchan las historias y leyendas que se dan revuelo y fluyen en cada una de las casas.


To Abandon the Flesh

The few days before Ash Wednesday, local celebrations begin and a certain pagan atmosphere invades the air in many villages and cities of the world.

This year, we´re sharing a selection of clicks taken by Jalil Olmedo, with his now characteristic documentary lens…moments captured in San Martín Tilcajete, Ocotlán, Oaxaca, where there is a great tradition called “los chilolos” (demons) that parade the streets to be admired by locals and people from diverse parts of the world.

The townspeople hide under layers of dark and ocher oil, some with just their faces painted, and others with masks made especially for that day, cowbells and other trappings that recall the artisanal tradition of the colorful village, this corporeal representation personafies temptation and sin itself. Lent is about to begin and they must be remembered, together with freewill, they will always be present. The very characterization is a ritual: young people and children turn on their imaginations and together help each other to paint and dress themselves, creating real works of art that walk right out from the underworld.


Many parents take advantage of the festivities to scare their little ones into believing that if they don’t behave, the “chilolos” (the demons) will come for them, while they watch from their windows and hear the stories and legends that stir and flow in each one of the houses.

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