IDILICA MAGAZINE

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HUIJAZOO, EL CERRO DE LA CAMPANA.

LA PROBABLE NECRÓPOLIS.

Texto: Beatríz Ortiz | Fotografía: Dalí Nelio

Hacía ya tiempo que Isabel y Leo me insisitían entusiasmados en visitar un lugar muy especial en Etla: El cerro de la Campana, y no es la primera recomendación que me hacen, ellos son muy afortunados de ser originarios de Etla, de conocer de cerca y a fondo todas sus riquezas naturales, así como las historias y leyendas de sus cercanías. Este grandioso cerro se ubica sobre las alturas de un conjunto de lomas en los terrenos de Santiago Suchilquitongo y San Pablo Huitzo.

Esa madrugada de octubre, salimos y tomamos camino desde el Centro de la ciudad hacia Etla (carretera federal 190). Recién entraba el otoño, eran esos días que se encuentran llenos de los primeros “aires de muertos”. Recogimos a Isabel y Leo y nos dirigimos hacia Suchilquitongo, aún en la penumbra previa al amanecer. En el camino nos iban contando con su amena plática acerca de ese gran lugar desde la experiencia de ellos como lugareños. Hubo un tramo en el camino en el cuál tuvieron a bien contarnos acerca de algunas leyendas precisamente en esa carretera, y en efecto, la vibra es fuerte y hay muchos sucesos y personas que han visto apariciones a su paso; muy atentos a cualquien indicio fuera de lo normal, seguimos escuchando atentos mientras recorríamos el tenebroso tramo. Al llegar a Suchilquitongo, comenzamos a subir caminos: primero los pavimentados, rodeados de lindas casas, para después subir cada vez más en la terracería por el camino de El Calvario; íbamos solo cuatro personas, para visitas de grupos grandes que permanecerán un largo rato a convivir, se recomienda solicitar previamente permiso en el mismo municipio del pueblo.

Llegamos justo al amanecer: el paraje es precioso e imponente, la vista impresionante así como la energía que te rodea mientras el sol va iluminando, a lo largo del camino, encuentras pequeños trozos y vestigios de utensilios y vasijas… Puedes imaginar cómo fue el movimiento ceremonial y comercial, la vida cotidiana que existió en el lugar. Y precisamente esta gran vista era lo que hacía del Cerro un lugar con una posición defensiva estratégica; El Cerro de la Campana se fundó aproximadamente 300 años A.C. y fue construido y fundado por zapotecos. A lo largo de estas lomas, se ubican plataformas y montículos, que son los basamentos de templos y otros edificios; el conjunto más imponente se conforma por lo que es un palacio, un juego de pelota y dos conjuntos ceremoniales formados por un templo, patio y adoratorio, que evidentemente era el recinto de los poderosos y líderes de la comunidad.

La cantera rosa se da copiosamente en la zona y es de gran calidad, gracias a su naturaleza relativamente blanda, se puede usar fácilmente para escultura y grabados, lo cual fue gratamente aprovechado por nuestros ancestros para realizar bellos trabajos de escultura en piedra. En la pirámide principal se encuentra una cruz de piedra en donde actualmente la gente del pueblo celebra a su santo patrón cada mes de julio; debajo del montículo lateral se encuentra la tumba 5. Según investigaciones, esta zona pudo haber sido una necrópolis, así como un lugar para ceremonias de sacerdotes, nobles y hechiceros, y muy probablemente para realizar sacrificios humanos.


Actualmente y para acceder a las ruinas, se necesitan premisos especiales por parte del INAH, instituto mediante el cuál se encuentra resguardadas.

LA TUMBA 5

La tumba 5 de Huijazoo data del período Clásico de la cultura zapoteca (650-900 a. C.) y fue catalogada en algún momento por un importante arqueólogo como “La Capilla Sixtina” del arte zapoteco, por tratarse de un elemento arquitectónico único en su tipo, la construcción funeraria más elaborada y majestuosa, así como el conjunto de murales y la escritura materializados en la tumba, mismos que son los más grandes de la Oaxaca Prehispánica y, se dice, los mejor conservados en Mesoamérica.

Citando la información proporcionada en el Municipio de Suchilquitongo: “El culto de los ancestros fue un aspecto importante del mundo de los pueblos prehispánicos de Oaxaca y se refleja en las elaboradas constumbres funerarias. De acuerdo a los estudios realizados, una gran parte de la población enterraba a sus muertos debajo o dentro de sus casas, cuando una persona moría se hacían sacrificios de perros cachorros y se presentaban ofrendas que variaban en la cantidad y calidad de objetos. La Tumba 5 del Cerro de la Campana, se contruyó para inhumar a los difuntos de una familia real que ocupaba el palacio que se encuentra arriba de ella, en una escalinata de cinco metros, que comunica la tumba con el patio del palacio. Su puerta se sellaba con un gran monolito de cantera rosa.

La planta de la tumba imita en minatura una casa como las que ya han sido expuestas por excavaciones arqueológicas en sitios como Monte Albá, Atzompa, Lambityeco y Yagul. Se trata de una “Casa de los Ancestros”. La tumba consta de un vestíbulo externo, un vestíbulo interno pequeño, una antecámara y una cámara principal.

Sus elementos principales son:

  • Dos mascarones modelados de estuco, colocados arriba de la entrada de la tumba y el acceso a la cámara principal.
  • Diez jambas cubiertas de glifos y representaciones de personajes grabados en relieve. Estas están ubicadas en el acceso de la tumba y en la entrada de los cuatro recintos que rodean la antecámara.
  • Una lápida grabada con glifos y personajes en la cara principal, las superficies laterales y superficie superior, esta localizada al fondo de la cámara principal.
  • Pinturas murales cubren las paredes del vestíbulo interno, la antecámara y la cámara principal.

En el municipio de Santiago Suchilquitongo se puede visitar una sala de arqueología con una réplica de la entrada a la cámara principal de la Tumba 5, así como una excelente explicación de la misma y varios vestigios importantes encontrados y resguardados para su exposición.


Isabel and Leo had long and enthusiastically insisted that I should visit a very special place in Etla: The La Campana hill, and it was not the first recommendation they had made to me. They are very fortunate to originate from Etla, to know the background to all its natural wealth, as well as the stories and legends of its surroundings. This great hill is located on the heights of a set of hills within the municipalities of Santiago Suchilquitongo and San Pablo Huitzo.

One early morning in October, we left and took the road from the city center to Etla (federal highway 190). It was just as fall was coming: those days that are full of the first “dead winds”. We picked up Isabel and Leo and headed towards Suchilquitongo in the twilight before dawn. Along the way they were telling us, through their wonderful conversation, about that wonderful place from their experience as locals. There was a stretch in the road in which they were good to tell us about some legends precisely related to that road, and indeed, the vibe is strong and there are many recordings of people who have seen apparitions in their path. Very attentive to anyone who was out of the ordinary, we continued to listen attentively as we travelled that dark stretch. Upon arriving at Suchilquitongo, we began to climb. The roads, first the paved ones, surrounded by beautiful houses, and then up more and more, led to the dirt road to El Calvario. We were only four people, but for large groups visits that will stay a long time, it is recommended to previously request permission in the same municipality of the town.

We arrived just at dawn: the place is beautiful and imposing, the view is as impressive as the energy that surrounds you while the sun is rising. Along the way, you find small pieces and vestiges of utensils and vessels … You can imagine how the ceremonial and commercial movement was, the daily life that existed in there. And it is precisely this great view that made the Cerro a place with a strategic defensive position; Cerro de la Campana was created approximately 300 years B.C. and was built and founded by Zapotecs. Along these hills are located both platforms and mounds, which are the foundations of temples and other buildings. The most imposing complex is made up of what is a palace, a ball game court and two ceremonial groups formed by a temple, courtyard and shrine, which was evidently the site of the powerful and the community leaders.

Pink stone occurs copiously in the area and is of great quality and, thanks to its relatively soft nature, it can be easily used for carving and engravings, and was used by our ancestors to make beautiful works of stone sculpture. In the main pyramid is a stone cross where the people of the town now celebrate their patron saint every July; under the side mound is Tomb 5. According to investigations, this area may have been a necropolis, as well as a place for the ceremonies of priests, nobles and sorcerers, and most likely used to perform human sacrifices.

Currently to access the ruins special permissions are required from the INAH, which protects the area.

TOMB 5

Tomb 5 of Huijazoo dates from the Classic period of the Zapotec culture (650-900 BC) and was cataloged at some point by an important archaeologist as “The Sistine Chapel” of Zapotec art. It is a unique architectural element of its type, the most elaborate and majestic funerary construction, as well as the place of murals and writing, both found in the tomb, which are the largest in Pre-Hispanic Oaxaca and, it is said, the best preserved in Mesoamerica.

Citing the information provided in the Municipality of Suchilquitongo: “The cult of the ancestors was an important aspect of the world of the pre-Hispanic peoples of Oaxaca and is reflected in the elaborate funerary customs. According to studies, a large part of the population buried their dead under or inside their homes: when a person died they made sacrifices of puppy dogs and presented offerings that varied in the quantity and quality of objects. Tomb 5 of the Cerro de la Campana, was built to contain the deceased of a royal family who occupied the palace above it, via a five-meter staircase, which connects the tomb with the palace courtyard. Its door was sealed with a large pink stone monolith.

Its main elements are:

  • Two modelled stucco masks, placed above the entrance of the grave and access to the main chamber.
  • Ten jambs covered with glyphs and representations of characters engraved in relief. These are located at the entrance of the tomb and at the entrance of the four enclosures that surround the antechamber.
  • A gravestone engraved with glyphs and characters on the main face, side surfaces and upper surface, is located at the bottom of the main chamber.
  • Wall paintings cover the walls of the inner hall, the antechamber and the main chamber.

In the municipality of Santiago Suchilquitongo you can visit an archeology room with a replica of the entrance to the main chamber of Tomb 5, as well as an excellent explanation of it and several important pieces found and protected for exhibition.

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