TLACOLULA DE MATAMOROS.

Texto: Beatríz Ortiz | Fotografía: Dalí Nelio

Todos los días en Oaxaca encontramos “días de plaza”, y muy probablemente nuestro día favorito es el domingo, el de visitar Tlacolula de Matamoros, por su gran variedad de productos orgánicos, pan, textiles, su bello templo, las cercanas ruinas de Lambityeco y Yagul y más peculiaridades en sus alrededores.


Este mercado / día de plaza, fue uno de los primeros desde los tiempos prehispánicos y el trueque es una costumbre que aún se encuentra vigente; las mujeres se saludan con respeto mientras se cuentan acerca de la vendimia, el movimiento comercial es fuerte.

El clásico para ir a almorzar y comer es la barbacoa al interior del mercado: los tacos y el consomé, un “levantamuertos” por excelencia; asímismo está el pasillo de los asaderos al carbón, enmarcado por los vendedores de carnes, puedes comprar y escoger tu carne fresca para asarla junto con unos chiles de agua, cebollitas cambray y comprar quesos y salsas para preparar tus propios tacos con unas blanditas que las mismas señoras te venderán en la entrada.

Para beber: aguas de frutas, el tradicional tejate y pulque o aguamiel. Alrededor del mercado también hay algunas fondas que sirven platillos tradicionales como mole o estofados y recientemente abrió sus puertas el Mercado Orgánico, que además de ofrecer antojos regionales al comal, tejate, tamales, pan y demás delicias, también cuenta con opciones más ligeras y actuales, para satisfacer a más paladares; la misma casa hospeda otro lindo proyecto llamado Casa Tierra, que ofrece degustación de cerveza y mezcal con música al aire libre. La panadería de Tlacolula es uno de los más deliciosas de Oaxaca, el pan de cazuela es el más representativo (relleno de chocolate oaxaqueño y pasas) así como las demás variedades de la panadería clásica mexicana.

Para los amantes de los textiles, recomendamos visitar a Manzano (Calle 2 de abril, entre Melchor Ocampo y 5 de Mayo) un local que cuenta con todo tipo de tejidos y estampados, en donde muchas de las mujeres de Tlacolula se surten para hacer su ya muy representativa indumentaria. Por su parte, Tamara Rivas es tejedora de “randa”, técnica que investigó y aprendió gracias a su curiosidad, dando como el resultado el rescate de esta técnica ancestral; la randa es un motivo de una pieza de indumentaria tradicional de Tlacolula: una blusa de algodón con diseños muy elaborados con aguja y una serie de nudos que crean un encaje, lo cual da como resultado un bello textil con motivos únicos.

Tlacolula de Matamoros se ubica a 40 minutos de la ciudad de Oaxaca, manejando sobre la carretera federal 190, rumbo a Tehuantepec.

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